jueves, 18 de enero de 2007

Por quienes llorar

No lloremos por los que murieron de pie.
Esos compañeros y compañeras les imprimieron a sus vidas un sello indeleble y significativo: el sello de los revoluciopnarios.
Murieron, pero no perdieron sus vidas.
Prueba de ello es que son, para tantos, ejemplo y paradigma (...).
No lloremos porque los muertos, guían a los vivos.

LLoremos sí por los que desertaron de la lucha,
se dejaron seducir por los encantos del sistema capitalista,
se acomodaron para no perder el plato de lentejas
de una migaja de poder,
de riqueza o de buena reputación entre las élites.

Frei Betto
(sacerdote brasileño)