sábado, 20 de enero de 2007

Carta a Maria Magdalena

Amada meretriz de mi pueblo santo, lavaremos tus pies de árido andar y tú lavaras los pies de nuestro Cristo Intifada, Intifada justicia... más de medio siglo de barbarie contra todo aquello que sea Palestina.

Todo ser es el ser de algo, dejar que el ser sea, dice la filosofía. No tenemos derecho a ser lo que somos, prohibido nuestro nombre, prohibida Palestina, amargo pesar que hace fluir a llanto la dignidad, la esperanza. El dolor se eleva por abrazar la libertad. He ahí la mujer palestina confinada a la locura, como siempre pasa con los hijos de la libertad. Vasta agonía, las mujeres palestinas son locas delirantes de justicia.

Para de llorar, criatura de Palestina. Tristeza, esa que nos desgarra y nos despedaza pero nos hace íntegras, nuestra tristeza es digna porque no renuncia a la justicia humana, la tristeza miserable no nos pertenece, la nuestra es estoica que nutre la humanidad ya que no renunciamos a la libertad: La libertad es el hogar de la vida, vida, libertad, la una y la otra es la una y la misma. Magdalena, el día que renunciemos a nuestra libertad seremos adúlteras de nuestras almas, adúlteras a la humanidad, a la dulzura y lo hermoso… el mundo cuenta con nuestra lucha, ya que la libertad de un pueblo es la libertad de todos los pueblos.

Después de la fabricación en los laboratorios europeos del Estado colonial de Israel, en nuestra Palestina Histórica, la arrogancia judío-sionista exclama: “los palestinos no existen, jamás han existido” , lo que existen son terroristas. El negacionismo es parte de ese método de exterminación. He ahí la resistencia de un pueblo que rehúsa desaparecer después de la fabricación del colonialismo sionista en 1948. He ahí hermana, la historia de nuestro pueblo: el colonialismo, las masacres, el espectáculo del terror, el pánico, el horror abominable contra la población nativa para hacerlos huir de sus tierras, las torturas, las humillaciones, la expulsión, la expropiación de bienes, nuestros hermanos refugiados en el mundo, la destrucción de mas de 500 pueblos palestinos, casas, escuelas, hospitales, la destrucción de cultivos, el poco acceso al agua, la explotación laboral cercana a la esclavitud, violaciones y esterilización de mujeres, encarcelamiento de niños con métodos de enloquecimiento, los medios de comunicación internacional ocultando la realidad. El segregacionismo y apartheid como método de exterminación invisible. Dantesca vida de un pueblo que no renuncia a la justicia.

Samira tenía cuatro años cuando su ser miraba a su madre parir en pleno bombardeo, su otro hermano Mohamed de 11 años asistía a la madre. Samira tenía 7 años cuando vio como una bala de un soldado de la armada colonial asesinó a su hermano que una vez vio nacer. Hay mujeres palestinas que trabajan con vehemencia en obras de caridad y al mismo tiempo son mujeres que viven con una bala en la cabeza. Ellas son miles, que pierden a sus hombres amados, el sol se apaga en sus almas, pero se transforman en Quijotes insaciables de la justicia….la liberación de Palestina. Mujeres que paren la felicidad y la esperanza, a sus amados hijos y un día amargo deben ir a enterrarlos porque fueron asesinados por el colonialismo israelí. Son mujeres de gritos desesperados, de llantos sin consuelo, de ese llanto fluyen dulces cantos de lamentos, mantras, mantras que pare el alma para espantar a los demonios del dolor infernal.

La mujer palestina frente al riesgo de la desaparición de su pueblo, pare y pare, abraza todo aquello que significa sobrevivencia; ellas abrazan la familia: hijos, hermanos, padre madre, marido, educación … libertad, pueblo, justicia se convierten en una misma sustancia. Esto es una guerra entre un hogar y la quinta armada más fuerte del mundo....

Golda Meyer, ex primer Ministro del Estado colonial de Israel, en sus memoria confesaba: “lo más que me preocupa en la vida es el nacimiento de niños palestinos” . Cuán miserable resulta que una mujer exprese ese sentimiento… David Ben Gurión entonces no se había equivocado al decir que “Golda Meyer era el mejor de los hombres de su gabinete” .

Yo te acuso, Golda Meyer, de neo-macho vaginal, pero te perdono porque no sabías lo que hacías. Algunas feministas toman a esta neo-macho vaginal como modelo, ¡NO!. El feminismo es una contribución al humanismo, una filosofía filantrópica y altruista. El feminismo es también la ruptura de la historia macho, la ruptura con todos aquellos elementos de dominación, imperialismo, guerra, ejercito. El feminismo no es solo la igualdad de derechos entre la mujer y el hombre, salir de la parcela doméstica y comenzar a compartir, ejecutar las concepciones machistas. El feminismo es una conciencia que se pronuncia contra todas las formas de dominación humana, no solo contra la dominación de la mujer. Combato a los machos y a las neo-machos vaginales, tales como Margaret Tatcher, retrógrada mujer de guerra, colonizadora de las Malvinas, aliada y amada por dictadores, Augusto Pinochet, Ferninand Marcos. El peor período de reivindicación de la mujer en la historia contemporánea de Inglaterra fue en el período de esta neo-macho vaginal. Madelaine Albright, la línea dura por el embargo contra el pueblo de Irak, embargo genocida que provocó la muerte de más de 400.000 niños iraquíes. Las otras neo-machos vaginales son las tantas diputadas iraníes, que boicotean todas posibilidades de aperturas para la mujer en la sociedad iraní. Condoleeza Rice, que cree que porta doble merito por ser no solo mujer sino también mujer negra en haber alcanzado el estatus de neo-macho vaginal.

Los acabados de la impecable propaganda sionista (la delincuencia intelectual, académica y mediática etc), ocultaran los esfuerzos que las mujeres palestinas emprenden contra la limpieza étnica, diciendo que estas mujeres solo viven oprimidas en sus sociedades patriarcales. La novelista palestina Sahar Khalifa dice que nuestra lucha por la libertad de la mujer esta intrínsecamente ligada a nuestra lucha por la liberación de nuestro pueblo, que se encuentra y pasa que a través del marco de nuestra lucha por la justicia de nuestro pueblo. Tu, Magdalena, me dirás que le diga al mundo que la sociedad que no haya tenido su pasaje patriarcal, que tire la primera piedra. La mujer palestina lucha contra una feroz práctica que todavía existe en nuestro tiempo, el colonialismo, sí, todavía existe el colonialismo en el mundo, esa nefasta y funesta realidad.

Nosotras las mujeres palestinas no somos mujeres sino estereotipos, es el precio cruel a pagar por nuestra resistencia contra la exterminación de nuestro pueblo. Los estereotipos mediáticos son un ala de esa limpieza étnica contra nuestra amada Palestina, es el método represivo para impedir al mundo ver la abominable barbarie de una exterminación moderna. Les medios son agentes criminales, que operan satanizando y bestializando a la víctima.

Hermana Magdalena, los medios son verdugos invisibles, inquisidores de nuestros días, que nos arrancan los senos, "las madres palestinas no aman a sus hijos", eso no existe en la historia de la humanidad, ni en la fauna ni la flora. "Las mujeres palestinas adoctrinan a sus niños a la guerra , a asesinar judíos, al odio y a la violencia..." Es la clásica respuesta de toda lógica racista para luego emprender todo crimen y dominación, ocultar al mundo toda realidad. ¿Es que no era eso lo que decían de los negros por luchar por su libertad y luego eran crucificados de de salvajes? ¿Es que no era así que se expresaban de los amerindios en el momento de luchar contra su exterminación? Bestias, demonios.

Hermana Magdalena, hemos perdido nuestra tierra, nuestros seres amados, cuánta sangre derramada y desgracia oculta. El precio es alto... hemos perdido el derecho a ser mujer por tan solo clamar nuestra libertad, nuestra amada Palestina, perdimos el derecho de ser mujer por combatir la vergüenza del colonialismo, el sacro racismo sionista. No tenemos derecho a ser mujer, somos estereotipos, refinada inquisición, látigo invisible que asesina a la mujer palestina. Como siempre la mujer es estrangulada.

Es el verano en Montreal y hago llegar esa carta a los pájaros que saben en qué huerto de olivares palestinos te encuentras.

Susana Khalil
Fuente: REBELIÓN